10 de octubre, 2025

Defender la salud mental del pueblo palestino es defender los derechos humanos

En el Día Mundial de la Salud Mental, un año más, hay que mirar hacia Palestina. Pero ¿cómo hacerlo cuando no hay presente, cuando el pasado es un cúmulo de heridas y el futuro está negado por el trauma intergeneracional que sufre el pueblo palestino? ¿Cómo hablar de bienestar emocional cuando tu día a día se centra en la supervivencia, luchando contra el hambre, la destrucción, el miedo y la pérdida constante?

Ahora más que nunca, es necesario nombrar esta realidad. Porque la salud mental no es solo un tema clínico o individual: es un reflejo de las condiciones de vida, de la seguridad, de los vínculos y de la esperanza compartida. Y cuando todo eso desaparece, lo que se resquebraja no es solo la mente de las personas, sino el tejido social que sostiene a toda una comunidad, como la palestina, que se articula, y ha sobrevivido durante generaciones, sobre los pilares de la familia y la comunidad, y sobre el arraigo a su tierra.

Estas palabras de Devin George Atallah y Yasse Matar Abu-Jamie, psicólogos palestinos en la diáspora y el exilio, reflejan la importancia de la salud mental desde su propia mirada cultural:

“La curación intergeneracional es fundamental para la identidad palestina. Esta curación es el núcleo en nuestra lucha, por seguir protegiendo y cuidando, frente a la violencia colonial genocida, que, por diseño, pretende hacer imposible nuestra perseverancia intergeneracional. La salud mental y la curación palestinas son un terreno de lucha y son especialmente significativas mientras seguimos encontrando formas de hacer crecer nuestra continuidad de vida, y de resistencia, tanto la curación, como nuestra continuidad, dependen de nuestros hijos y antepasados y de nuestra determinación para sobrevivir frente al genocidio y la continua oleada de traumas”.

Por eso, ahora más que nunca, defender la salud mental del pueblo palestino y todos los pueblos oprimidos es también defender los derechos humanos, la dignidad, la memoria y la posibilidad de que tengan futuro.

* El equipo de Atención Psicológica de CEAR acompaña a las personas migrantes y refugiadas que han sufrido graves violaciones de derechos humanos, a través de un proceso de identificación, análisis y recuperación. El año pasado atendió a más de 7000 personas garantizando su derecho a la salud mental. Este servicio cuenta con la financiación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y está cofinanciado por la Unión Europea.

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