Las entidades ponen en conocimiento que el centro comenzó a recibir personas internas desde el pasado 3 de noviembre de 2025, mientras que la orden ministerial por la que se crea el nuevo centro de Algeciras (CIE de Botafuegos), a la vez que se cierra el viejo centro (CIE de la Piñera), fue publicada en el BOE el 7 de febrero de 2026. Recuerdan que, conforme al artículo 5.1 del Real Decreto 162/2014, los CIE solo pueden crearse mediante orden ministerial, con lo cual, durante más de tres meses se habrían ejecutado internamientos en un establecimiento que aún no estaba formalmente creado conforme a la ley.
La Coordinadora quiere poner de relevancia, que esto no es una cuestión menor, sino que se trata de un tema de salvaguarda de derechos, de garantía normativa y seguridad jurídica. Recuerdan que la privación de libertad es la medida más dura que se puede tomar hacia una persona conforme a nuestro ordenamiento jurídico, y que cuando el Estado ejerce esa función de encarcelamiento debe hacerlo cumpliendo estrictamente las normas. «Hoy afecta a personas extranjeras, pero mañana puede afectar a cualquiera. El Estado no puede saltarse sus propias reglas», señalan.
Por otro lado, la Coordinadora vuelve a denunciar la inutilidad de los Centros de Internamiento de Extranjeros, especialmente con referencia al nuevo CIE de Algeciras, que con una inversión de más de 30 millones de euros se ha convertido en el mayor centro de detención del país. Recuerdan que los CIE no son necesarios, que existen alternativas suficientes a su utilización, y que, particularmente el CIE de Algeciras carece de sentido lógico y práctico que justifique su existencia. Se trata de un malgasto de dinero público en una Comarca del Campo de Gibraltar que necesita de inversiones en infraestructuras que vayan en beneficio de la ciudadanía, recordando las múltiples carencias de la zona en cuanto a centros educativos, sanitarios o sociales, así como servicios básicos muy deteriorados, como la preocupante reciente clausura de los juzgados penales de Algeciras por el estado ruinoso del edificio.