La vida de Nahid parece ir muy deprisa. Quizás demasiado. Desde siempre sintió la discriminación en su país, Irán, por sus orígenes iraquíes. A los 16 años se casó y se divorció. Un año más tarde cruzó el Egeo desde Turquía para llegar a Grecia, con la ilusión de que si vivía en Europa podría estudiar.
``Lo único que quería era ir al colegio y ni siquiera puedo hacerlo``. Nahid, refugiada iraní. Compartir en XAhora Nahid tiene 18 años. La UE no admite a la iraní dentro de las nacionalidades que pueden optar a la reubicación en otro país europeo, así que no ha tenido otra opción que buscar refugio en Grecia. “Me dijeron que si no me daban el asilo volvería a Irán, pero cuando supieron que tenía 17 años me dijeron que podía quedarme”. Al menos esta vez, la edad jugó a su favor. Pero la Europa con la que soñaba Nahid ha quedado en eso: una ilusión. No solo no ha conseguido ir la escuela, los muros que se ha ido encontrando en el camino apenas le han dejado ganas de vivir.
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