28 de junio, 2024

Orgullo de ser refugio para que todas las personas puedan ser, sentir y amar en libertad

El 28 de junio es una fecha agridulce en el calendario internacional. En muchas partes del mundo, millones de personas son perseguidas y no pueden ser, sentir y amar, por lo que necesitan que se les garantice la protección. Países como España, pionera en el reconocimiento de asilo a personas perseguidas por su orientación sexual o identidad de género, marcan el camino, pero aún queda mucho por recorrer. 

¿Por qué se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ el 28 de junio?

En 1969, había un local clandestino de Nueva York llamado Stonewall Inn, frecuentado por personas perseguidas por desafiar la normatividad sexual y de género. La madrugada del 28 de junio, en una de las frecuentes “inspecciones” que hacía la policía para “limpiar la ciudad”, que solían terminar en detenciones, este grupo de personas se negó a volver a ser criminalizado.  

La violencia policial derivó en manifestaciones lideradas, en gran medida, por mujeres trans, migradas y racializadas, cuya presencia no debe caer en el olvido. 

Persecuciones por ser, sentir y amar

Aunque desde entonces se ha avanzado en la libertad de ser, sentir y amar de todas las personas, sigue sin ser una realidad global. Muchas personas LGTBIQ+ se ven obligadas a dejarlo todo por no abandonar, a cambio, su identidad u orientación sexual. 

Hay al menos 90 países en los que ser LGTBIQ+ es ilegal, está penado o cuenta con barreras legales que restringen las libertades de las personas. Los Estados pueden usar mecanismos para restringir discusiones sobre diversidad, calificándolas de “delitos contra la moral y la religión”, la censura en programas educativos y medios de comunicación, o el bloqueo de sitios web. En Ghana o Bielorrusia está prohibida la “promoción” o “propaganda” de las “relaciones sexuales no tradicionales”, a menudo insertadas en la depravación, la transmisión de infecciones e incluso la pederastia.  

Las personas LGTBIQ+ pueden sufrir discursos y delitos de odio, estigma, castigos, criminalización o incluso pena de muerte, sin recibir ningún tipo de protección en muchos países. 

¿Qué dice la Convención de Ginebra?

Se han dado pasos importantes en el reconocimiento de la protección internacional por motivos de la orientación sexual, la identidad y la expresión de género o ciertas características sexuales.  

Aunque la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 no reconoció la persecución por motivos de género y orientación sexual como razón para pedir asilo, ACNUR ha interpretado que las personas forzadas a huir por estos motivos pueden ser consideradas refugiadas. 

España, impulsada por organizaciones entre las que se encuentra CEAR, fue pionera en reconocer el género y la orientación sexual como causas específicas de persecución en la Ley de Asilo en el año 2009. En la Unión Europea, la orientación sexual y la identidad de género son criterios que fundamentan la necesidad de protección internacional desde 2011. Además, en algunos Estados miembro también se reconocen como motivos de protección la expresión de género y las características sexuales. 

Retos pendientes

A pesar de estos avances, persisten importantes desafíos para el reconocimiento de la protección. Las personas solicitantes de asilo LGBTIQ+ enfrentan riesgos adicionales durante los trayectos migratorios, pero también en los países de acogida, en forma de acoso, exclusión, violencia sexual u otras formas de violencia.  

Y una vez en el país de acogida, no siempre se reconocen sus necesidades específicas durante el procedimiento de protección internacional.

Invisibilización del refugio LGTBIQ+

No hay datos fiables sobre el número de personas refugiadas, solicitantes de asilo o desplazadas internas LGTBIQ+. Las razones son múltiples: 

  • Por el desconocimiento de que se puede pedir asilo por orientación sexual o la identidad de género. 
  • El miedo de las personas a revelar algo tan íntimo y privado para evitar violencias o criminalización. En la actualidad, en nueve de los diez países con la tasa más alta de desplazamiento interno se criminaliza al colectivo y hasta un 40% de la población refugiada está en zonas donde las personas LGTBIQ+ sufren persecución a través de leyes que las penalizan. 
  • En nuestro país, las barreras administrativas, los prejuicios y la desinformación que aumentan la vulnerabilidad de las personas migrantes y refugiadas, especialmente de las personas trans. 

¿Cómo garantizar la protección de las personas refugiadas LGTBIQ+?

 Desde CEAR tenemos propuestas que pueden mejorar la acogida de estas personas:  

  • Visibilizar su realidad y sensibilizar a la ciudadanía sobre los retos pendientes y los obstáculos, entre otras formas, publicando los datos de solicitudes y reconocimientos de protección internacional por motivos de orientación e identidad sexual. 
  • Garantizar vías legales y seguras para prevenir la violencia específica que sufren las personas LGBTIQ+ durante el tránsito migratorio por el hecho de serlo. 
  • Tratamiento diferenciado durante el procedimiento de protección internacional para asegurar una correcta identificación de las violencias sufridas, acompañamiento psicosocial adecuado y acceso a la salud. 
  • Combatir como sociedad y desde las instituciones los discursos de odio, los prejuicios y los estereotipos hacia personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas LGTBIQ+. 
  • Evitar criterios restrictivos y prejuicios en el trámite de solicitudes de protección de personas LGBTIQ+, formando a las personas encargadas del procedimiento. 
  • Respetar la autodeterminación de género de las personas solicitantes de asilo, facilitando el cambio de nombre y la rectificación de la mención del sexo en la documentación acreditativa como solicitante de protección, como recoge la ley. 

Juntas podemos luchar por un mundo en el que todas las personas puedan sentir orgullo de ser, sentir y amar.  

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