25 de septiembre, 2025

Diez años de Agenda 2030: retos para mejorar la vida de las personas migrantes y refugiadas

Migración y asilo atraviesan gran parte de la Agenda 2030 en su compromiso global por erradicar la pobreza, reducir desigualdades y proteger el planeta.

¿Qué es la Agenda 2030?

Aunque no existe un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) dedicado exclusivamente a las personas migrantes y refugiadas, son diversos los puntos que resultan cruciales para mejorar su situación, garantizar sus derechos e incluso impedir que se vean obligadas abandonar sus lugares de origen. Podemos decir que la migración y el asilo atraviesan de forma transversal gran parte de la Agenda 2030, tanto en lo que respecta a sus causas como a las condiciones que enfrentan las personas migrantes y refugiadas en los países de tránsito y destino.

¿Cuáles son los principales ODS de la Agenda 2030 que afectan a la migración y el asilo?

Las causas en el origen de la migración suelen estar vinculadas a distintos ODS, como: 1. Fin de la pobreza; 13. Acción por el clima; y 15. Vida de ecosistemas terrestres. Además, el propio ODS 16 se fundamenta sobre la paz, la justicia e instituciones sólidas. Por lo tanto, la consecución de estos objetivos está estrechamente relacionada con las causas que obligan a millones de personas a salir de sus países y regiones de origen.

Por otra parte, una vez en movimiento o tras su llegada a los países de acogida, las personas migrantes a menudo enfrentan situaciones de vulnerabilidad estructural. En este sentido, objetivos como el ODS 10, Reducción de las desigualdades, que cuenta con una meta centrada en facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas; el 4, Educación de calidad; el 8, Trabajo decente y crecimiento económico; u otra vez el 1, Fin de la pobreza, son claves para asegurar un proceso de inclusión plena y sin discriminación.

Por último, el ODS 5 sobre Igualdad de género, por su carácter transversal, impacta también a las mujeres y niñas migrantes y refugiadas, que se ven más expuestas a riesgos específicos como la violencia sexual, la trata con fines de explotación, la sobrecarga de cuidados no remunerados o la falta de acceso a recursos y protección.

¿En qué punto se encuentra la consecución de estos objetivos?

Diversos planes se han puesto en marcha para avanzar a nivel internacional, europeo y nacional. A nivel internacional destacan el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y el Pacto Mundial sobre Refugiados, alineados con el ODS 10 y la meta orientada a “facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas”.

A nivel de la Unión Europea, el Informe de Evaluación sobre el Progreso en la Consecución de los ODS (2023) señala avances destacados en la mayoría de los objetivos vinculados de forma directa o indirecta con la migración, como la firma del Marco de Reasentamiento de la UE, desarrollado en el contexto del Pacto Europeo de Migración y Asilo. Este marco debería proporcionar vías regulares y seguras para personas necesitadas de protección internacional. Por otro lado, el Plan de Acción de la UE sobre Integración e Inclusión 2021-2027 pretende empoderar a las personas migrantes en áreas como educación, empleo, salud y vivienda de manera armonizada. Sin embargo, la participación de los Estados miembro es voluntaria y sin cuotas mínimas, lo que podría traducirse en cifras muy reducidas y en una aplicación desigual entre Estados.

En España, fruto de la Agenda 2030 se creó un Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, y se aprobó la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible 2030, que incluye varias menciones a la migración y al asilo. Entre las prioridades de actuación se recoge el desarrollo de un Nuevo Marco Estratégico de Migración, Ciudadanía y prevención de la xenofobia y el racismo, y la reforma de la Ley de Extranjería. Si bien esta última está pendiente, sí se ha llevado a cabo una reforma de su Reglamento, con sus luces y sombras. Finalmente, la adopción de la Ley integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación y el nombramiento de la figura clave de la Autoridad Independiente suponen un avance significativo en la lucha contra la discriminación. Además, cabe destacar la mejora del salario mínimo interprofesional, que ha tenido un impacto positivo en los procesos de inclusión laboral.

Acontecimientos como las inundaciones causadas por la DANA revelan la importancia de traducir los compromisos de la Agenda 2030 en medidas concretas. Cabe destacar la medida aprobada por el Consejo de Ministros de regularización temporal de un año de duración para personas trabajadoras y residentes de origen migrante afectadas por la DANA. Sin embargo, el requisito de empadronamiento ha impedido que muchas personas puedan acceder, ante lo cual se denota la importancia de flexibilizar este tipo de requisitos admitiendo otros documentos que prueben residencia efectiva.

¿Cuáles son los principales retos para alcanzar los objetivos?

La crisis de las democracias, el debilitamiento del multilateralismo, la expansión de discursos de odio y narrativas contra la migración, así como el aumento de formaciones políticas y discursos antimigratorios representan hoy importantes desafíos globales. Estos fenómenos erosionan los consensos internacionales en materia de derechos humanos, dificultan la cooperación necesaria para abordar problemas comunes y alimentan divisiones sociales que impiden construir sociedades más inclusivas, conforme a los objetivos de la Agenda 2030. En este contexto, garantizar los derechos de las personas migrantes y refugiadas se convierte en un reto aún más urgente para avanzar hacia un futuro basado en la justicia, la igualdad y la solidaridad.

Reviste de gran importancia elaborar políticas públicas estrechamente vinculadas a la consecución de la Agenda 2030 y ejecutarlas por parte de los Estados, como el español: es vital adoptar un mayor compromiso en materia de reasentamiento, además de activar otras vías legales y seguras complementarias a nivel nacional. Adicionalmente, se debe poner fin a que la ayuda al desarrollo esté condicionada al control de fronteras, centrando el objetivo de las políticas migratorias al desarrollo sostenible.

Desde un punto de vista amplio, es necesario garantizar la coherencia efectiva de las políticas públicas de migración y asilo con la Agenda 2030, asegurando en su implementación un enfoque de derechos humanos, de género e interseccional. En este sentido, es crucial prestar atención a la eliminación de los obstáculos en el acceso de las personas migrantes y refugiadas a sus derechos y a los servicios públicos en igualdad de condiciones.

Finalmente, hay que seguir combatiendo decididamente los discursos de odio y la discriminación, así como el auge a nivel global de fuerzas políticas contrarias a la Agenda 2030 que ponen en serio peligro el cumplimiento de estos objetivos. Por este motivo, CEAR hace un llamamiento a la movilización social con el fin de contrarrestar estas graves amenazas y construir entre todas un mundo más sostenible.

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