23 de septiembre, 2025

Un año de los ataques indiscriminados de Israel a la población del Líbano y sus terribles consecuencias

El genocidio perpetrado por Israel en Palestina desde octubre de 2023 ha tenido también impacto en la totalidad de la región, y especialmente en el vecino Líbano. Desde el inicio del genocidio, milicias armadas libanesas y palestinas se habían enfrentado a Israel en intercambios de distinta intensidad a lo largo de la frontera sur del país.

Ataques sin precedentes para sembrar el terror

En septiembre de 2024 estos enfrentamientos toman un nuevo cariz. El 17 de septiembre de 2024 Israel llevó a cabo un ataque sin precedentes, haciendo detonar simultáneamente en todo el territorio libanés miles de aparatos de telecomunicación personales (buscas y walkie-talkies). Muchas de estas detonaciones ocurren en lugares de tránsito público, generando terror entre la población y con un alcance indiscriminado. Estos ataques se saldaron con un total de 37 personas asesinadas y más de 3.000 personas heridas, la mayoría de estas últimas con amputaciones de sus extremidades y heridas oculares severas con pérdida de visión, quedando muchas en situación de discapacidad. Personal experto e independiente de Naciones Unidas lo calificaron como una violación ‘’aterradora’’ del derecho internacional, pudiendo ser constitutivos de distintos crímenes de guerra, subrayando que las bombas-trampa camufladas como objetos inofensivos están prohibidas en el derecho internacional.

Bombardeos indiscriminados contra la población civil

Apenas una semana después, el 23 de septiembre de 2024, Israel llevó a cabo más de 1.200 bombardeos a lo largo de todo el territorio libanés, en una agresión sin precedentes desde la guerra de 2006 y que en apenas dos meses se saldó con más de 4.000 personas asesinadas, más de 16.600 heridas y más de 900.000 personas desplazadas internamente. Como en el caso de Palestina, los ataques israelíes contra el Líbano se caracterizan por las violaciones flagrantes y repetidas de las normas más elementales del Derecho Internacional Humanitario: ataques indiscriminados contra población civil, uso de armas incendiarias (fósforo blanco) y otras municiones prohibidas, y ataques deliberados contra infraestructuras sanitarias, eléctricas y de agua y saneamiento.

El 27 de noviembre de 2024 se alcanza un acuerdo de alto el fuego provisional, que debía extenderse hasta el 26 de enero y que fue más tarde prorrogado hasta el 18 de febrero. Ese día, Israel anuncia que transferirá el control de las zonas del sur del Líbano ocupadas desde el inicio de la agresión al ejército israelí pero que ‘’continuará manteniendo temporalmente varios puestos de control en el territorio’’. El 27 de febrero, Israel anuncia que las fuerzas de ocupación permanecerán de forma indefinida en una ‘zona tampón’ en la frontera con Líbano.

A fecha de hoy, más de 82.600 personas -el 70% de las cuales son mujeres, niñas y niños- siguen desplazadas internamente sin poder regresar a sus hogares. Ello se debe a la presencia permanente de las fuerzas de ocupación a lo largo de la denominada línea azul, y a las violaciones flagrantes y repetidas del alto el fuego por parte de Israel, que desde la entrada en vigor del mismo ha llevado a cabo al menos 500 ataques, incluidos en zonas alejadas de la frontera, y en los que han resultado dañados hogares, infraestructuras sanitarias y carreteras.

Emergencia humanitaria cada vez más profunda

Esta situación no ha hecho más que exacerbar las necesidades humanitarias de un país asolado por múltiples crisis con anterioridad a la agresión israelí, y cuya economía, infraestructuras públicas y medioambiente se encontraban ya muy debilitados. A nivel global, Líbano sigue siendo el país que más personas refugiadas acoge per cápita y por kilómetro cuadrado. Los 13 años del conflicto en la vecina Siria han ejercido una presión considerable sobre los recursos, ya mermados por unas políticas públicas de desmantelamiento sistemático de servicios públicos clave para la población, como el agua, la electricidad, el transporte, la salud, la educación y la protección social. En total, 4,1 millones de personas en el Líbano necesitarían ayuda humanitaria para cubrir necesidades y derechos básicos como la seguridad alimentaria, la salud, el agua y saneamiento o la energía. De ellas, 2,2 millones son libaneses y libanesas en situación de vulnerabilidad; 1,4 millones son personas refugiadas de Siria; más de 223.000 son personas refugiadas de Palestina; y casi 176.000 son personas migrantes.

Por otro lado, el cambio de régimen en la vecina Siria y la situación de incertidumbre e inestabilidad persistente han tenido también gran impacto en el país, que antes del 8 de diciembre de 2024—fecha de la caída de Bashar Al Assad—acogía a 1,5 millones de personas refugiadas de Siria. Según el ACNUR, cerca de 200.000 personas refugiadas habrían regresado a Siria desde el Líbano, principalmente a Homs e Idlib, mientras que cerca de 17.000 se habrían registrado en el Programa de Retorno Voluntario de ACNUR. De otra parte, la escalada de violencia con matices sectarios en la costa primero y el suroeste después ha motivado la huida de más de 108.000 personas desde Siria hacia el norte y noreste del Líbano, zonas históricamente empobrecidas y que ya venían acogiendo los mayores números de personas refugiadas.

Importantes desafíos

Si bien a nivel interno la formación de un nuevo gobierno con Nawaf Salam—hasta entonces presidente de la Corte Internacional de Justicia- parece haber abierto una ventana de oportunidad para atajar las crisis complejas del país, las injerencias externas, la inestabilidad regional y la presencia y ataques continuados de Israel representan importantes desafíos.

Por este motivo, es urgente garantizar el alto el fuego inmediato, incondicional y permanente en el Líbano, Palestina y toda la región, imponiendo un embargo inmediato e integral de armas y sanciones económicas a Israel, así como la ruptura de relaciones diplomáticas con este Estado. Además, entre otras medidas, es necesario exigir la rendición de cuentas por los crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos cometidos por Israel para que el pueblo palestino y libanés puedan vivir por fin en paz y en libertad.

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