7 de abril, 2026

Así trabaja CEAR para garantizar una atención sanitaria equitativa y accesible

La reciente aprobación del Real Decreto que refuerza la universalidad del acceso a la asistencia sanitaria pública elimina barreras administrativas y garantiza la atención sanitaria a todas las personas que viven en España. Experiencias como la desarrollada en el centro de salud de Torreblanca (Sevilla), en coordinación con CEAR, muestran cómo este derecho puede hacerse efectivo desde la práctica clínica.

El Consejo de Ministros ha aprobado recientemente un real decreto que refuerza la universalidad del acceso a la asistencia sanitaria pública en España, eliminando obstáculos administrativos que durante años han dificultado el acceso de muchas personas, especialmente migrantes y personas en situación administrativa irregular.

Esta nueva norma facilita el reconocimiento del derecho a la atención sanitaria mediante una declaración responsable y documentación flexible para acreditar la residencia, garantizando así que cualquier persona que viva en el país pueda acceder al sistema sanitario público.

Para las organizaciones que trabajan con personas refugiadas y solicitantes de asilo, esta medida supone un avance importante en la garantía del derecho a la salud. Sin embargo, el acceso real a la atención sanitaria no depende únicamente del marco normativo: también requiere prácticas profesionales que tengan en cuenta las barreras sociales, culturales o administrativas que afectan a muchas personas en situación de vulnerabilidad.

Cuando la equidad se construye desde la consulta

La experiencia de la médica de familia Sara Louise Gómez Langley, del centro de salud de Torreblanca (Sevilla), ilustra cómo este enfoque puede aplicarse en la práctica diaria.

Sara, que participa en iniciativas de formación y atención comunitaria desde la medicina familiar, defiende que la equidad en salud no consiste en tratar a todas las personas de la misma manera, sino en adaptar la atención a la realidad de cada paciente.

En su trabajo cotidiano, esta mirada se traduce en consultas en las que no solo se abordan síntomas o diagnósticos, sino también las condiciones de vida de los pacientes, las dificultades para acceder al sistema sanitario o las barreras lingüísticas y culturales que pueden afectar al seguimiento de los tratamientos.

Trabajo en red para garantizar el acceso a la salud

En este contexto, el trabajo coordinado entre el sistema sanitario y las entidades sociales resulta clave para garantizar que el derecho a la salud sea efectivo. En el caso de Torreblanca, esta coordinación se ha convertido en una herramienta fundamental para facilitar el acceso al sistema sanitario de las personas refugiadas a las que atendemos desde el dispositivo de acogida temporal de CEAR en el barrio.

De esta forma, la doctora Sara Louise Gómez participa activamente en esta red de colaboración que conecta el centro de salud con profesionales de enfermería comunitaria, trabajo social, servicios municipales y organizaciones sociales del territorio. Entre ellas se encuentra CEAR, con quien se mantiene una coordinación estrecha para atender a personas solicitantes de protección internacional que comienzan su proceso de acogida en Torreblanca.

A través de esta colaboración, se realizan primeras valoraciones de salud dirigidas a personas refugiadas que llegan al recurso de acogida de CEAR, en las que se aborda no solo el estado de salud físico, sino también los factores sociales que pueden influir en su bienestar. Estas consultas permiten detectar necesidades médicas, identificar posibles problemas de salud que requieren seguimiento y facilitar la incorporación de las personas al sistema sanitario público.

Pero más allá de la atención clínica, el trabajo conjunto permite acompañar a las personas en un proceso que muchas veces resulta complejo. El acceso al sistema sanitario puede generar incertidumbre cuando se desconoce el funcionamiento de la atención primaria, el sistema de citas o los recursos disponibles. En este sentido, la coordinación entre profesionales sanitarios del centro de salud de Torreblanca y el equipo de intervención social de CEAR facilita que las personas puedan acceder a la atención médica en condiciones de seguridad y equidad.

Este enfoque también permite identificar y abordar las barreras sociales que pueden afectar a la salud. Situaciones como la precariedad habitacional, el impacto psicológico de los procesos migratorios, la falta de redes de apoyo o las dificultades idiomáticas forman parte del contexto que influye en la salud de muchas personas refugiadas. Incorporar esta mirada social en la práctica sanitaria permite adaptar la atención a cada realidad y ofrecer respuestas más adecuadas.

Además, este trabajo en red favorece la continuidad de la atención sanitaria, un aspecto especialmente importante en procesos de salud que requieren seguimiento médico. La comunicación y colaboración entre el centro de salud y CEAR permite compartir información relevante, siempre respetando la confidencialidad, y facilitar derivaciones o acompañamientos cuando es necesario, evitando que las personas queden fuera del sistema sanitario o abandonen tratamientos por falta de orientación o apoyo.

Para Gómez Langley, este enfoque forma parte de la esencia de la medicina familiar y comunitaria: entender que la salud no depende únicamente de factores biológicos, sino también de las condiciones sociales en las que viven las personas. Por eso, la colaboración con entidades sociales como CEAR se convierte en una herramienta clave para garantizar una atención sanitaria más equitativa y accesible.

Buenas prácticas para una sanidad verdaderamente universal

La reciente aprobación del real decreto supone un paso importante para reforzar el carácter universal del sistema sanitario español. Pero su implementación efectiva requiere también experiencias como la que se desarrolla en Torreblanca, que demuestran que el acceso a la salud de las personas refugiadas y migrantes mejora cuando existe coordinación entre el sistema sanitario y las organizaciones sociales, así como cuando la atención médica integra una perspectiva comunitaria y de derechos. Para CEAR, este tipo de iniciativas representan ejemplos de buenas prácticas que contribuyen a construir sistemas sanitarios más inclusivos, capaces de responder a las necesidades reales de las personas refugiadas y de garantizar el derecho a la salud en condiciones de equidad.
Comparte en
Facebook
X

Noticias relacionadas