Sin embargo, CEAR considera que puede ser el momento para transformar las debilidades en fortalezas, mejorando la situación actual de las políticas europeas y españolas en materia de refugio, con el objetivo de convertir las amenazas en oportunidades.
Debilidades como la falta de políticas a medio y largo plazo que no sean de blindaje de fronteras, el nulo sistema común de asilo en la UE o el frágil sistema de acogida español. Sin embargo, también hay que destacar fortalezas como los 30 años de experiencia en materia de asilo, su reciente irrupción en la agenda política o la solidaridad masiva de la sociedad a favor de las personas refugiadas, como se ha demostrado en los dos últimos meses.
Las amenazas son múltiples y pueden liquidar el proyecto europeo si los países siguen permitiendo que se vulneren derechos humanos, dentro y fuera de sus fronteras. Es urgente que se actúe sobre las causas y que se habiliten urgentemente vías legales y seguras para que las personas refugiadas no tengan que arriesgar su vida en rutas cada vez más peligrosas frente a una Europa cada vez más amurallada.
Una política exterior responsable es fundamental para lograr que la acogida sea solidaria, y espantar así cualquier brote de estigmatización, racismo o xenofobia hacia las personas refugiadas. El futuro de Europa está en juego.