20 de febrero, 2026

Lengua materna: un derecho fundamental para las personas migrantes y refugiados

Según la definición de la RAE, lengua materna es la primera en la que una persona aprende a hablar. Pero, ¿por qué se llama “lengua materna”? Porque habitualmente eran las madres las que pasaban más tiempo con los niños y niñas en las primeras etapas de su vida y las que, de forma cotidiana comenzaban a enseñarles las palabras más básicas para comunicar sus necesidades.

Además de las palabras, las madres transmitían su cultura mediante cuentos, canciones y juegos, por eso la lengua materna tiene una vinculación emocional muy fuerte con la infancia, el descubrimiento del mundo y la transmisión de la cultura.

La celebración del Día Internacional de la Lengua Materna es una oportunidad para recordar la importancia de la lengua como seña de identidad, como herramienta de comunicación y como parte fundamental de la cultura. Las palabras en la lengua materna tienen la capacidad de vincularse con recuerdos y emociones muy arraigados en cada persona. Cuanto más lejos se encuentran de su país de origen, más sorprende y agrada escuchar que alguien está hablando su idioma.

La riqueza cultural de las lenguas

En el mundo se calcula que existen alrededor de 7.000 lenguas diferentes activas. La mayoría de los países son multiculturales y mutilingüísticos, como España. Aunque cada vez está más arraigada la idea de que se deben tomar medidas para proteger todas las lenguas, fomentar el respeto a las mismas y facilitar su uso entre las personas hablantes, no siempre es así.

La imposición de una determinada lengua y la prohibición de otras ha sido una herramienta de colonización, imperialismo y homogenización para eliminar la identidad cultural de los pueblos sometidos.

Durante siglos las personas que traducen han servido de puentes entre culturas, facilitando el entendimiento entre comunidades o personas que hablan lenguas diferentes. El proceso de traducción no es simplemente intercambiar unas palabras por otras, ni ser diccionarios bilingües. Traducir significa conocer la cultura, el sistema de pensamiento y la sociedad de al menos dos personas, sumergiéndose en las referencias que rodean a las palabras. También significa buscar signos que trasladen el lenguaje oral para las personas que solo pueden comunicarse en lengua de signos.

Sin traducción no hay refugio

En el ámbito del asilo y la migración, muchos de los idiomas que hablan las personas que llegan a España (somalí, wolof, bengalí, árabe, ucraniano…) solo los conocen personas que nacieron en la misma zona geográfica que las personas recién llegadas y para las que también es su lengua materna.

Muchas de estar personas nunca pensaron que ese tesoro que les transmitieron se podría convertir en una profesión y en una herramienta para ayudar a personas que llegan sin conocer el idioma. Sin este apoyo fundamental, muchas no podrían contar los motivos por los que tienen que huir de sus países, un derecho fundamental a la hora de formalizar una solicitud de asilo, ya que para garantizar un estudio individualizado y pormenorizado de cada caso es necesario recabar toda la información posible.

El año pasado, el servicio de Traducción e Interpretación de CEAR atendió a más de 9.000 personas procedentes de 80 países diferentes, en cerca de 50 idiomas. Porque conocer las historias y los pensamientos ayuda a empatizar y a dialogar, el mejor antídoto contra el odio al diferente y el racismo.

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