14 de abril, 2026

CEAR reivindica la paz inmediata en Sudán tras tres años de devastación

El 15 de abril se cumplen tres años desde que el conflicto armado en Sudán recrudeciera una de las mayores crisis de desplazamiento y de derechos humanos a nivel global. Hoy, la paz inmediata y permanente en Sudán es más necesaria que nunca. 

El conflicto armado entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF, por sus siglas en inglés) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) continúa devastando el país, alimentado por las tensiones étnicas, el apoyo militar externo, el comercio de armas o el desarrollo de una economía de guerra en torno a recursos naturales como el oro o la goma arábica. Pese a la magnitud del desplazamiento y la gravedad de la crisis humanitaria y de derechos humanos, el conflicto de Sudán no recibe a menudo atención mediática. Tampoco la respuesta humanitaria está a la altura de las necesidades crecientes de protección, como ilustran los datos de asilo. 

 

Sudán, una de las mayores crisis humanitarias del mundo 

La intensificación de ataques deliberados contra población civil y personal humanitario marcan la deriva del conflicto en Sudán. Durante 2025, el número de víctimas mortales duplicó el del año anterior, debido principalmente al incremento del uso de drones en áreas densamente pobladas. Tan solo entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2026, más de 500 personas fueron asesinadas por este medio, según la ONU.  

Asimismo, los 18 meses de implacable asedio que llevaron a la toma de El Fasher, capital de Darfur del Norte, ha hecho saltar las alarmas por posible genocidio, debido a la sistematización de la destrucción física de comunidades no árabes, principalmente de las etnias zaghawa y fur. Preocupan especialmente el uso de la violencia sexual como arma de guerra, también con un marcado componente étnico y de género, así como los matrimonios forzados e infantiles, o el reclutamiento forzoso de niños y adolescentes. 

Por otra parte, Sudán vive la mayor situación de desplazamiento forzado del mundo, con cerca de 12 millones de personas desplazadas, de ellas siete millones dentro del propio país. La mayoría de las personas que han huido de Sudán se encuentran en países vecinos como Egipto, Sudán del Sur, Chad o Libia. Sin embargo, debido a la ausencia de vías legales y seguras para solicitar asilo, la UE tan solo recibió 17.500 peticiones en 2025; 190 de ellas en España. A pesar del alto grado de reconocimiento de protección internacional cercano al 75 %, las autoridades españolas introdujeron el visado de tránsito aeroportuario a las personas sudanesas en junio de 2024, dificultando aún más su derecho de asilo. 

 

La necesidad de una paz inmediata y permanente en Sudán 

El alto el fuego inmediato y permanente que respete los derechos humanos y el derecho internacional es el único medio para evitar más dolor y sufrimiento en Sudán. Este debe garantizar la protección efectiva de la población e infraestructuras civiles, así como el acceso adecuado, ágil y sin impedimentos de la ayuda humanitaria necesaria.  

Reviste de vital importancia la extensión del embargo de armas a todo Sudán, una medida que ya ha sido impuesta por la ONU en Darfur. La comunidad internacional debe apoyar el establecimiento de mecanismos independientes de rendición de cuentas en relación con las violaciones de derechos humanos perpetradas, así como la persecución de las personas involucradas. 

Hasta que la paz sea efectiva y las vidas de las personas de Sudán dejen de corer peligro, es imprescindible la implementación de vías legales y seguras para que quienes huyen de la violencia puedan acceder a la protección internacional. Asimismo, es fundamental eliminar restricciones como los visados de tránsito que impiden buscar protección y asumir compromisos ambiciosos de reasentamiento, esenciales para garantizar la responsabilidad compartida en la acogida de las personas con necesidades de protección.  

Con voluntad política, implicación y responsabilidad internacional es posible garantizar la paz y la seguridad para las personas de Sudán y de cualquier parte del mundo.

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