8 de octubre, 2024

El genocidio interminable del pueblo palestino 

Se cumple un año desde que comenzaron las últimas masacres indiscriminadas en Gaza y más de 76 años de ocupación israelí. Un genocidio interminable que amenaza la supervivencia del pueblo palestino mediante la desposesión, la violencia, el exilio y las violaciones de derechos humanos. 

Genocidio en Palestina

Desde el 8 de octubre de 2023, las autoridades israelíes mantienen ataques indiscriminados contra la población palestina en Gaza, en clara violación de las normas más elementales del Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos. 

Israel ha impuesto un asedio contra Gaza, dejando a dos millones de personas atrapadas sin electricidad, agua, comida o medicinas, y sometidas a continuos bombardeos que se cobran la vida de una media de 250 personas al día. En un año, los ataques israelíes aéreos, marítimos y terrestres sobre la Franja han asesinado a más de 41 000 personas, entre ellas más de 11 000 niñas y niños. Además, hay alrededor de 100 000 personas heridas y se estima al menos 10 000 están desaparecidas bajo los escombros. 

En Cisjordania, las hostilidades en este tiempo dejan cerca de 600 víctimas mortales, entre ellas unos 140 niñas y niños. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) denuncia más de 800 ataques de los colonos israelíes, que están causando un creciente número de víctimas y daños materiales, incluidas viviendas, vehículos y grandes extensiones de olivares.  

Definición y características de genocidio

En estos meses, Israel ha repetido la fórmula de enviar “órdenes de evacuación” en cuestión de horas. Una metodología que repite ahora el Líbano, sin alternativas de corredores humanitarios o zonas seguras, a pesar de las peticiones de organismos internacionales y sin cesar los ataques indiscriminados contra la población civil.  

Estos desplazamientos de población constituyen un desplazamiento forzado prohibido por el Derecho Internacional, y un intento de genocidio del pueblo palestino. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de las Naciones Unidas lo define como un “genocidio plausible”. 

La tragedia humanitaria en Gaza

La situación en el Palestina y, especialmente en Gaza, se ha convertido en una catástrofe humanitaria sin precedentes. En la Franja, desde el 8 de octubre de 2023, casi dos millones de personas, prácticamente el 90% de la población, ha sido desplazada de manera forzosa.  

Cientos de miles de personas han tenido que regresar a tiendas de campaña, donadas como ayuda humanitaria o construidas improvisadamente con los materiales disponibles, semejantes a las mismas con las que muchas de ellas o sus familias se asentaron en Gaza, forzadas, tras la expulsión de sus hogares con la creación del Estado en 1948. O años más tarde, tras la guerra de los Seis Días y la ocupación de los territorios palestinos en 1967. Tiendas levantadas en campamentos que poco a poco se transformaron en edificios y construcciones precarias desde las que esperaban algún día regresar a sus hogares. Ahora, también estos vecindarios han sido destruidos. 

Las imágenes desde la Franja son desoladoras. Se han destruido de manera sistemática casas, edificios residenciales, infraestructuras civiles como depósitos de agua o centrales eléctricas, hospitales, escuelas, universidades… 

Contexto histórico del conflicto en Palestina

Estos enfrentamientos se enmarcan en un proceso de colonización y ocupación prolongados a lo largo de 76 años, que se ha cobrado la vida de decenas de miles de personas, en su inmensa mayoría de origen palestino. 

Especialmente en las últimas décadas, las políticas de ocupación y colonización ilegal por parte de Israel han consolidado un sistema de apartheid contra el pueblo palestino. Sin embargo, a pesar de que estos hechos constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad, reina la impunidad, e Israel mantiene su política de hechos consumados sobre el terreno sin impedimento de la comunidad internacional. 

Se han dado pasos que impulsan la figura de Palestina en su participación en las decisiones internacionales, más allá de su estatus actual de “estado observador no miembro” de Naciones Unidas. Estas acciones, a las que se suma el reconocimiento fundamentalmente simbólico del Estado de Palestina, como ha anunciado España este año, significan un fuerte cambio en el reconocimiento del pueblo palestino. Pero la comunidad internacional sigue manteniendo una relación de poder desigual con este pueblo, despojado de derechos de manera histórica. 

Israel ha extendido su ofensiva de Gaza al Líbano, uno de los países con mayor población refugiada del mundo, con ataques indiscriminados que están causando centenares de muertes, decenas de miles de desplazamientos forzosos, tanto internos como a Siria, un país que lleva en guerra desde 2011. 

¿Cómo garantizar la protección y salvar vidas?

La paz urge más que nunca en Oriente Medio, donde millones de personas sufren las consecuencias de un conflicto enquistado imposible de resolver sin voluntad política.  

Al contrario que en otros contextos, la población de Gaza no puede huir y los incesantes ataques indiscriminados contra instalaciones de la ONU han demostrado que no hay ningún lugar seguro para los más de dos millones de personas atrapadas en la Franja. La única manera de protegerlas es garantizando de manera urgente un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente.  

Mientras tanto, es fundamental el respeto del Derecho Internacional y el Derecho Humanitario para proteger a todas las personas desplazadas forzosamente y a la población civil en su conjunto. Debe garantizarse el acceso seguro al personal humanitario, así como del personal sanitario y periodistas que puedan documentar lo que está sucediendo. Numerosas organizaciones han denunciado durante meses que las muertes de periodistas y personal humanitario, superiores a las de cualquier otro conflicto, son intencionadas y deben investigarse como crímenes de guerra. 

Israel mantiene a Gaza bajo bloqueo e impide deliberadamente el acceso de ayuda humanitaria. Para garantizar la vida y derechos de las personas afectadas por la violencia, debe asegurarse la apertura de todos los puestos fronterizos y permitir la entrada de asistencia humanitaria y bienes de primera necesidad como alimentos, agua, medicinas y suministros médicos, y combustible, y otros bienes comerciales. Y también facilitar la evacuación de las personas necesitadas de atención médica urgente y especializada. Un paso en el que puede colaborar la Unión Europea, actuando en conjunto para facilitar la activación de corredores humanitarios desde otras zonas de los territorios ocupados, desde Egipto u otros países, y garantizar la entrada de ayuda humanitaria. 

Soluciones justas y duraderas

CEAR reclama a la comunidad internacional que se alinee con la Corte Internacional de Justicia y no reconozca cambios en el estatus del territorio ilegalmente ocupado por Israel, ni colabore de ninguna manera con esta ocupación. Una responsabilidad que se extiende también a empresas españolas y europeas que operen en el territorio ocupado de Cisjordania. 

Asimismo, España puede convertirse en un referente y alentar a los países de la Unión Europea que aún no lo han hecho a reconocer también el Estado de Palestina, para avanzar hacia una paz justa y duradera, así como a unirse a la demanda por genocidio contra Israel presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia. 

Es imprescindible acabar con décadas de impunidad, impulsando desde la comunidad internacional sanciones diplomáticas y económicas a Israel como medida de presión contra las violaciones de derechos humanos. El Gobierno español puede ser también referente en velar por el cumplimiento efectivo del Tratado sobre el comercio de armas suscrito por el país, poniendo fin de forma inmediata a las exportaciones e importaciones de material militar y armamentístico en España y a nivel europeo. 

Además de las sanciones políticas y económicas y las demandas en el terreno legal, urge garantizar sin más retrasos el Derecho al Retorno de la población palestina a su territorio y propiedades.  

Más de 1250.000 personas ya han firmado la campaña de CEAR para exigir el fin de este genocidio interminable.

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