Mauritania es un territorio clave en la gestión de los flujos migratorios, tanto regionales como dirigidos hacia Europa. A tres meses de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA) y en pleno debate de las medidas legislativas adicionales por parte de la UE, entre las que se encuentran el nuevo Reglamento de Retornos, es fundamental reflexionar sobre la situación de las personas en países de origen y tránsito y la necesidad de poner en el centro los derechos humanos y el derecho internacional.
El impacto de la política migratoria europea en Mauritania
Además de representar un punto estratégico en la gestión de los flujos migratorios, Mauritania es el país en la región del Sahel que acoge al mayor número de personas refugiadas procedentes de Mali en toda África occidental. En este contexto, la cooperación entre la UE y España con Mauritania se ha venido intensificando en los últimos años. Sobre ello profundizaron Pierre Beziz, jefe de la Delegación de la UE en Mauritania; Ana Belén Anguita, jefa de la Unidad de Protección del ACNUR en el país; Idrissa Sompare, jefe de la Delegación de la OIM; y Kadiata Malick Diallo, diputada de la Asamblea Nacional. Esta primera mesa contó, además, con la moderación de Mónica López, directora de CEAR.
Los acuerdos de cooperación migratoria con Mauritania han generado una intensa presión sobre el país para reforzar el control de sus fronteras terrestres y marítimas que, entre otras cuestiones, se ha traducido en la implementación de políticas que también afectan a las relaciones históricas con los países vecinos. Estos acuerdos plantean múltiples desafíos en materia de garantías de los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas en el país.
A pesar de los esfuerzos del Estado mauritano, en particular en lo que respecta a la acogida y a los cambios normativos que buscan adaptar la respuesta de las autoridades a la realidad de las migraciones, en línea con los compromisos internacionales, persisten diferentes desafíos relacionados con la identificación de vulnerabilidades y la garantía de una adecuada protección.
Realidades y desafíos de las migraciones en la región
Identificar las realidades que enfrentan las personas migrantes en la región pasa por el imprescindible trabajo de la sociedad civil y el mundo académico. Por ello, la segunda mesa contó con la presencia de Lalla Aicha Cheikhou Ouédraogo, presidenta del Comité de Solidaridad con las Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos de Mauritania (CSVVDH); Nejwa El Katteb, socióloga e investigadora del EHESS; Sarata Diatta, Khoudja N’Diaye y Soniya Yarahallah Haidara de la Asociación de Mujeres Migrantes de Nuackchot (AFEMINA); y Ousmane Touré, antropólogo y miembro de la red Migreurop. La mesa fue moderada por Nuria Díaz, coordinadora estatal de Incidencia y Comunicación de CEAR.
En la misma se abordaron cuestiones como la situación de gran vulnerabilidad en la que se encuentran la inmensa mayoría de personas migrantes, la cual se agrava cuando se trata de mujeres, niños y niñas, familias monoparentales, personas mayores o con discapacidad, etc. Debido a esto, es de vital importancia afrontar las dificultades con que tropiezan desde una óptica de protección, compartiendo e implementando ejemplos de buenas prácticas para el fortalecimiento de sus derechos.
Jornadas como esta ponen de manifiesto el carácter complejo de las migraciones en cualquier parte del mundo y la necesidad de un análisis pormenorizado de cada situación, así como de su impacto en la vida de las personas. En el caso de Mauritania, país estratégico por su situación geográfica como bisagra entre el África subsahariana y el Magreb y por su configuración como país de tránsito hacia Europa, es necesario continuar trabajando desde un enfoque multidisciplinar que garantice los derechos humanos y el respeto por el derecho internacional.
*Esta jornada ha sido posible gracias al apoyo de la Secretaría de Estado de Asuntos Globales del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC).











