Paradójicamente, casi todos venían huyendo de la muerte, empujados por guerras y matanzas organizadas. Ninguno de esos conflictos ha dejado de existir. Miles de personas siguen abandonando sus países para llegar a una Unión Europea que les recibe con políticas insuficientes y cuotas restrictivas de acogida.
Esto no puede seguir ocurriendo. Si nosotros miramos hacia otro lado, nuestros gobiernos se sentirán legitimados para seguir haciéndolo, y nuestras costas se convertirán en una enorme fosa común.
No dejes que la Europa de los valores se hunda en el Mediterráneo.