19 de septiembre, 2025

El difícil camino hacia la paz en el mundo

© ACNUR
El 21 de septiembre conmemora internacionalmente el Día de la Paz, expresando la ambición de alcanzar un presente y un futuro en el que las guerras y atrocidades no tengan cabida. Sin embargo, el devenir contemporáneo es bien diferente, pues diversos conflictos a lo largo del planeta continúan provocando muerte y miseria. Entre sus principales consecuencias se encuentra el desplazamiento forzoso de más de 123 millones de personas.

Una de cada 67 personas en todo el mundo se vio forzada a abandonar su hogar a finales de 2024, un año marcado por la proliferación e intensificación de los conflictos armados, las crisis humanitarias y la violencia. Repasamos las principales realidades reflejadas en nuestro XXIII Informe Anual CEAR que obligan a millones de personas a desplazarse forzosamente, dejando más de 73 millones desplazadas internamente y cerca de 43 millones refugiadas, la mayoría en países vecinos. 

 

Los mayores desplazamientos forzosos en todo el mundo

Siria, Venezuela, Ucrania y Afganistán presentan los mayores desplazamientos a nivel mundial. Siria ha acumulado más de 13 millones de personas desplazadas forzosamente en 14 años de guerra, de las cuales más de siete millones fueron dentro de sus fronteras y más de seis en países como Turquía, Líbano o Jordania. A pesar de la caída de al-Asad el pasado diciembre, la situación continúa siendo crítica, con cerca de 17 millones de personas dependiendo de la ayuda humanitaria, diversos conflictos con minorías étnicas y religiosas que han provocado numerosas muertes y la estrategia de Israel que continúa asentando su autoridad sobre los Altos del Golán y atacando diversos puntos del país. 

En Venezuela, la combinación de una profunda crisis política, económica y social ha obligado a millones de personas a abandonar su hogar en busca de seguridad y oportunidades. Se estima que casi el 30 % de la población necesita ayuda humanitaria, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Aunque la inmensa mayoría de sus más de seis millones de refugiadas se encuentran en América Latina y el Caribe, España es el principal país de acogida en la Unión Europea, con más de 600 000 personas. 

La escalada del conflicto en Ucrania tras la invasión rusa continúa generando cerca de más de cinco millones de personas refugiadas tan solo en Europa. Por su parte, en Afganistán se perpetúa la crisis desbocada en lo referente a los derechos humanos, que amenaza principalmente a las mujeres y niñas. Sus derechos no han dejado de reducirse desde la vuelta al poder de los talibanes en 2021. A mediados de 2024, la población afgana refugiada en el mundo se acercaba a los seis millones de personas. 

 

Las crisis de Sudán y el Sahel, lejos del foco mediático 

La guerra civil en Sudán ha desembocado en la mayor crisis de desplazamiento interno jamás registrada, superando los nueve millones de personas; más de dos millones son refugiadas fuera del país. En la contienda se han registrado gravísimas vulneraciones de derechos humanos cometidos por ambos bandos beligerantes, las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), herederas de los responsables del genocidio de Darfur. Entre ellas, preocupa especialmente el uso de la violencia sexual. A pesar de esto y de que más de 30 millones de personas necesiten ayuda humanitaria, tan solo 8000 personas sudanesas lograron alcanzar la UE a través de peligrosísimas rutas, debido a la prácticamente ausencia de vías legales y seguras. A eso se une que Sudán continúa siendo en la actualidad país de acogida de numerosas personas refugiadas procedentes principalmente de Sudán del Sur y otros países cercanos. 

La región del Sahel central, que abarca los países de Burkina Faso, Mali y Níger, se enfrenta desde hace más de una década a un contexto político, de seguridad y económico complejo, marcado por una sucesión de golpes de Estado, conflictos armados, injerencia neocolonial, violaciones de derechos humanos, pobreza y el impacto cada vez más evidente de la crisis climática. Esto ha llevado a que la región registrara más de 3,5 millones de desplazamientos. 

  

Palestina, un genocidio retransmitido en vivo

El genocidio interminable del pueblo palestino sí se encuentra en el ojo del huracán mediático, sin embargo y lamentablemente, no toda la comunidad internacional se ha posicionado en su contra. A pesar de las reiteradas condenas en base al derecho internacional, Israel continúa su oleada de asesinatos que ya se ha cobrado la vida de al menos 64 600 personas, de las cuales más de 18 400 eran niños y niñas. Sin embargo, la Relatora de la ONU sobre Palestina, Francesca Albanese, ha declarado recientemente que la cifra podría ser diez veces mayor. 

Los bombardeos y tiroteos no son las únicas armas que perpetúan este genocidio: el bloqueo de la ayuda humanitaria por parte de Israel ha causado la que ya es la primera hambruna registrada en Oriente Próximo, calificada por la ONU como “un fracaso de la humanidad y un crimen de guerra”. Adicionalmente, la Comisión de expertos independientes de la ONU ha constatado recientemente que “las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han cometido y continúan cometiendo actos intencionados de genocidio contra las personas palestinas en la Franja de Gaza”. Desde octubre de 2023, más de 1700 profesionales de la salud han sido asesinadas. Igual de alarmante es el asesinato de al menos 247 periodistas que trataban de informar sobre lo que ha estado sucediendo en la Franja.  

El desplazamiento forzoso histórico de miles de personas desde el comienzo de la ocupación del territorio de Palestina por parte de Israel ha aumentado tan sólo en las últimas dos semanas en cerca de un millón de personas, a través del decreto que ordenaba abandonar la ciudad de Gaza a sus habitantes. Esta ciudad era, hasta el momento, uno de los grandes centros a los que acudían las personas huían cuando sus hogares eran bombardeados. Hoy, las tiendas de campaña en las que muchas familias se alojaban han desaparecido. 

Queda mucho por hacer, pero la paz no es una utopía y desde CEAR deseamos que más pronto que tarde todos los pueblos puedan disfrutarla plenamente y en libertad. 

*El XXIII Informe Anual CEAR 2025 está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones; Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI); y Fondo Social Europeo + (FSE+).

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