Además, es considerada una forma de violencia de género por la que muchas se ven obligadas a buscar refugio cada año. En CEAR trabajamos junto a entidades expertas como Save a Girl, Save a Generation para apoyarlas de la mejor manera posible. Estas cinco propuestas pueden ayudar a luchar contra la Mutilación Genital Femenina y defender los derechos de las mujeres y las niñas todos los días:
- Cuando no refiramos a la Mutilación Genital Femenina, tratemos de hacerlo con todas las letras, en vez de con siglas que tienden a desactivar el significado. El término completo ayuda a nombrar el daño de forma explícita y a no minimizarlo.
- A menudo se califica a estas prácticas como “bárbaras”, “salvajes”, “irracionales” o “desagradables”, lo que puede dañar a las comunidades afectadas. Hay que recordar que existen múltiples factores —culturales, históricos y sociales— que sostienen su continuidad y dificultan su erradicación. Negarse a la realización de la práctica puede conllevar estigma y exclusión social.
- No se trata de una práctica religiosa, ni tampoco una problemática africana. La Mutilación Genital Femenina ocurre en todos los continentes del mundo, excepto en la Antártida. Recordar esto nos permite no estigmatizar a las personas por su religión o su origen.
- Son supervivientes, no víctimas. Recordemos esto para valorar la resiliencia y la fuerza de las mujeres y las niñas.





