La violencia contra las mujeres y niñas refugiadas es una pandemia invisible que parece no tener fin. Desgraciadamente, en su intento desesperado por llegar a un lugar seguro, también tienen más probabilidades de sufrir violaciones de sus derechos humanos por el hecho de ser mujer, desde la violencia a manos de sus compañeros sentimentales, hasta la que sufren por trata, violencia sexual, matrimonio forzoso o la mutilación genital. Delitos inhumanos que se han visto agravados por la pandemia del coronavirus.
25 de noviembre, 2020