Historias de Refugio

Conoce los motivos, las odiseas, los sueños y las experiencias de algunas personas a las que hemos ayudado en nuestros más de 46 años de refugio. Desde 2010 CEAR ha atendido a cerca de 400.000 personas con la ayuda de gente como tú. Descubre y comparte sus historias.

A pesar de haber crecido rodeados de pobreza, Mamadou, Bakary y Abdoulaye saben que son afortunados: sobrevivieron a la ruta migratoria más peligrosa del mundo, la que une África con Canarias. Ahora, tras el traslado a la península, sueñan con ayudar a sus familias.
La violencia de género cambió radicalmente su vida en Colombia. Hasta que tras cinco años de matrimonio y diversas denuncias por malos tratos infructuosas, se armó de valentía para separarse legalmente de su esposo. “Su lema era que si no era para él no era para nadie”, recuerda Ana Ruth, superviviente refugiada de la violencia machista.
El equipo Identidades y Diversidad Sexual y de Género (LGTBIQ+) de CEAR Madrid ha escrito este artículo con motivo del ‘Día para salir del armario’ celebrado el 11 de octubre, en el cual recogen testimonios de personas perseguidas por motivos de orientación sexual e identidad de género.
Esta docente perseguida cuenta su historia aún desde la incertidumbre, pero con la seguridad de que podrá retomar su proyecto de vida en nuestro país. En noviembre de 2019 llegó a España desde Colombia acompañada por su hijo menor, dejando a sus otros dos hijos en su país de origen.
Nació hace 32 años en la Franja de Gaza, en un “campo de refugiados”, como sus padres y sus abuelos. Un lugar sin libertades en el que vivió hasta los 18 años.
Esta refugiada somalí lleva en España más de 10 años, junto a sus hijos. Antes de huir de su país trabajaba en un colegio como profesora de inglés, tenía su propia casa y vivía tranquilamente. Tras la caída del presidente en 1991 todo cambió. “No había paz, solo miedo y matanzas todos los días”.
En 1995, con tan solo 10 años de edad, Jelena tuvo que abandonar a su familia y su infancia truncada en Bosnia-Herzegovina debido a una de las guerras más crueles de Europa. Recuerda muy bien su llegada a España y la sorpresa al encontrar una familia con una niña de su misma edad, que le sonreía, se alegraba de conocerla y le ofrecía su hogar para seguir creciendo juntas.
Siendo niño, los padres de Matías fueron encarcelados como presos políticos por el régimen militar argentino. Durante un año él y su hermano vivieron con sus abuelos, hasta que un día los llevaron al aeropuerto para reencontrarse con su madre, liberada con la premisa de salir del país inmediatamente. En 1977 subieron a un avión con destino a España, sin saber si volverían alguna vez a Argentina.
Este refugiado vietnamita se crió en el seno de una familia acomodada, pero en 1975 con el final de la guerra civil que duró dos décadas, se vieron obligados a salir del país y a abandonar todo lo que tenían para poder salvar la vida. No sabían a dónde iban, ni qué futuro les esperaba. Les destinaron a Salamanca, donde pudieron construir una nueva vida lejos de la guerra.
En 1937, en plena guerra civil, el padre y las tías de Daniel huyeron desde Asturias a Cataluña, y dos años después escaparon a Francia. Allí fueron acogidos por una familia que les brindó casa, comida y educación para los niños. La esperanza para ellos llegó de México, cuando el presidente Lázaro Cárdenas ofreció acoger a los refugiados españoles y su padre buscó refugio en este país en 1939.
Jepherson llegó a España hace 7 meses. Lo acompañaba su esposa Yesica y su pequeña de 3 años, Sofía. Con ellos también viajaron su hermano Sebastián, junto a su novia Estela y el hijo que ambos tienen en común con tan solo 2 años. El secuestro de Sebastián precipitó la huida de esta joven familia afincada en la región colombiana del Valle del Cauca.
Cuando todo esto acabe, y el maldito coronavirus nos dé un respiro, el deseo de muchas madres será que sus hijos puedan volver a la normalidad: volver al cole, reencontrarse con sus familiares y amigos, jugar, disfrutar, soñar… Sin embargo, el deseo de muchas madres refugiadas será cambiar la normalidad de la que tuvieron que huir por otra nueva que les permita crecer en paz y libertad.